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Puede que para tomar un pesto genovese auténtico sea necesario que éste lleve parmesano y pecorino. Pero hay versiones de esta antiquísima salsa que quedan muy sabrosas sin tener que recurrir a los lácteos, aunque en ese caso sería discutible si se trata o no de un pesto.

Para hacer una receta simple y económica, he cambiado los piñones por almendra molida. Con la almendra molida, además, se consigue una textura que recuerda a la del queso rallado. Pesto o no, es un todoterreno a la hora de combinarlo: con brócoli, con salmón, con alcachofas, con carne a la plancha, con tomate… Sobre este pan tostado, es un capricho para las papilas gustativas.

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Ingredientes
Un manojo de albahaca fresca (unos 150 gramos de hojas)
60 gr de almenda molida
150 ml de aceite de oliva virgen
1 diente de ajo
Sal marina

Lavar la albahaca y poner las hojas en el vaso de la batidora con el ajo desprovisto de su germen central y el resto de ingredientes.
Batir lo suficiente como para que los ingredientes se mezclen, pero teniendo en cuenta que no debe quedar una salsa homogénea sino irregular.

Notas
Para preservar el verde de la albahaca, puedes blanquearla sumergiéndola en agua salada hirviendo durante un minuto y pasándola inmediatamente a un cuenco con agua fría y hielo.
La albahaca procede de la India, donde es una hierba sagrada.
Es antiinflamatoria, digestiva y diurética.

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2 pensamientos en “Una salsa pesto

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